Mi llegada a este maravilloso instrumento se dio gracias a mi papá, que me vio tocando la guitarra “criolla” como llamamos en Argentina a la guitarra española, sentado en un sillón en el living de mi casa…si mal no recuerdo estaba sacando el solo de guitarra de un tema de Offspring, banda de punk de California, año 1998/9, y me dice … ¿ Tenés buena digitación, porque no tocas el bajo ? Hay muchos buenos guitarristas en la zona (soy de un pueblo de campo llamado Sastre en la provincia de Santa Fe) y era una gran verdad, todos tocaban solos de metal, rápido, limpio, y la verdad que faltaban bajistas, ya que como sabemos, nadie quería tocar el bajo en ese contexto, 0 minitas, 0 sex appeal, y eso en un chico de 14 años, era un factor importante, o al menos en mi jaja.

Pero bueno, con 140 pesos en la época, que eran unos 140 dólares, mi papá el Negro Vaccari que dios lo tenga en la gloria, me compro un bajo que llego a mi pueblo con el bajista de una banda llamada Lovorne, de el hijo de Pappo, hecho por él mismo, y que era imposible de ajustar correctamente, verde agua, hermoso, mango de maple, jazz bass, y así comenzó mi viaje.

En mi pueblo florecían las bandas como pasto entre las baldosas, y estaba buscando la oportunidad de unirme a alguna, aunque lo que mas deseaba era unirme a Stupid Elfo, banda de post grunge, punk, garage y todo lo que suene a underground sucio y desprolijo, yo empezaba a frecuentar el ambiente musical de mi pueblo y alrededores, que olía a porro, cerveza y vino en caja, y esta banda, de mi amigo hermano Emanuel Astegiano, era para mi, por lejos, lo mas emocionante y progresivo musicalmente, una mezcla de Charly Gracia con Kurt Cobain, distorcion y armonia.

Antes de que llegue mi oportunidad, mi hermana me entregó en el año 1999 el regalo más determinante para mi vida, una copia pirata del recién salido CD de los Red Hot Chili Peppers, Californication, y eso fue lo más increíble que había escuchado en mi vida hasta el momento, fue tal el impacto que tuvo en mi vida, que durante el próximo año al suceso relatado, escuche todos los días, desde que me levantaba para ir al colegio, a las 7 de la mañana, dándole 1 pasada al disco entero y una repetición de las que mas me gustaban en cada momento, y a la tarde 2, 3 escuchadas más, me sentaba frente al equipo de música, en una silla, en el medio a los dos parlantes, y no podía creer lo que hacia Flea, como tocaba, la personalidad, el sonido y el slap, que maravilla, no conseguí nunca mas esa sensación, y nunca la voy a olvidar

En el próximo capitulo te cuento como fue mi entrada a la primer banda a la que entre, y te voy a dejar unos links para que escuches como sonábamos!