Aunque Leo Fender vendió su empresa en 1965, su historia como diseñador de instrumentos estaba lejos de haber terminado. De hecho, muchos consideran que sus desarrollos más innovadores llegaron precisamente después de abandonar Fender.
Tras la venta a CBS, Leo aceptó permanecer un tiempo como asesor técnico, aunque su participación en el desarrollo de nuevos instrumentos fue cada vez menor. Una vez finalizado ese período, comenzó a trabajar nuevamente en el diseño de equipos electrónicos y, pocos años después, volvería a revolucionar la industria.
El regreso de Leo Fender
A comienzos de la década de 1970, Leo fundó CLF Research (Clarence Leo Fender Research), un laboratorio de investigación y desarrollo donde continuó experimentando con nuevos diseños de guitarras, bajos y electrónica.
En esa misma época conoció a Forrest White, antiguo gerente de producción de Fender, y a Tom Walker, un ingeniero con experiencia en electrónica y amplificación. Juntos compartían una misma visión: crear instrumentos modernos que aprovecharan los avances tecnológicos de la época.
En 1974 nació Music Man, una nueva empresa enfocada inicialmente en la fabricación de amplificadores. Poco después comenzaron a desarrollar instrumentos que retomaban la filosofía de Leo Fender: ergonomía, facilidad de mantenimiento y máxima funcionalidad para el músico profesional.
El StingRay: un nuevo estándar para el bajo eléctrico
En 1976 apareció el Music Man StingRay, considerado por muchos el primer bajo de producción con un preamplificador activo integrado.
Aunque hoy los bajos activos son habituales, en aquella época representaban una verdadera innovación. El StingRay ofrecía:
- Mayor nivel de salida.
- Un ecualizador activo incorporado.
- Un sonido más definido y potente.
- Excelente respuesta en escenarios de alto volumen.
Su característica pastilla humbucker ubicada cerca del puente producía un ataque muy marcado, graves sólidos y una enorme presencia en la mezcla, cualidades que rápidamente conquistaron a bajistas de funk, rock, pop y jazz fusión.
Con el paso de los años, el StingRay se convirtió en uno de los diseños más influyentes de la historia del bajo eléctrico y en una alternativa real al Precision Bass y al Jazz Bass.
La participación de Leo en Music Man
Aunque el diseño de los primeros instrumentos fue desarrollado principalmente por Leo Fender y su equipo de CLF Research, la fabricación estaba a cargo de CLF, mientras que Music Man se ocupaba de la distribución y comercialización.
Con el tiempo comenzaron a surgir diferencias entre Leo Fender y la dirección de Music Man relacionadas con los estándares de calidad, los costos de producción y la gestión empresarial. Estas tensiones terminaron provocando la ruptura de la relación a finales de los años setenta.
Sin embargo, esa separación marcaría el comienzo de una nueva etapa aún más ambiciosa.
La filosofía nunca cambió
Existe un aspecto que une todos los instrumentos diseñados por Leo Fender, desde el Precision Bass de 1951 hasta el StingRay de Music Man: siempre buscó resolver problemas reales de los músicos.
Nunca diseñó instrumentos para seguir modas. Su objetivo era mejorar la afinación, aumentar la estabilidad, facilitar el mantenimiento y ofrecer herramientas confiables para quienes trabajaban todos los días sobre un escenario o en un estudio de grabación.
Por esa razón, tanto Fender como Music Man comparten una misma esencia. Aunque sus sonidos son muy diferentes, ambos representan distintas etapas de una misma filosofía de diseño: crear instrumentos prácticos, robustos e innovadores que respondan a las necesidades del músico profesional.
La historia de Leo Fender, sin embargo, todavía no había llegado a su punto culminante. Tras dejar Music Man, fundaría G&L (George & Leo), la empresa en la que muchos consideran que pudo desarrollar sus ideas con total libertad y donde introdujo algunas de las innovaciones más avanzadas de toda su carrera.