Las cuerdas son una de las partes del bajo que más influye en su sonido, pero también una de las que menos atención recibe.

Dos bajos prácticamente idénticos pueden sonar muy diferentes simplemente por llevar juegos de cuerdas distintos. Y no hablamos solamente del calibre: el material, la construcción, el tipo de entorchado, la tensión e incluso la forma de tocar pueden cambiar radicalmente la respuesta del instrumento.

Además, existen muchas más variantes de las que normalmente encontramos en una tienda: roundwound, flatwound, halfround, tapewound, calibres especiales, cuerdas para afinaciones alternativas, juegos de cinco y seis cuerdas, versiones de escala corta y larga…

Vamos a repasarlas.

1. El calibre: no es solamente “más gruesa o más fina”

Cuando hablamos del calibre de una cuerda nos referimos a su diámetro, normalmente expresado en milésimas de pulgada.

Un juego típico de cuatro cuerdas puede ser:

  • .040–.095: relativamente ligero.
  • .045–.100: uno de los juegos más habituales.
  • .045–.105: un estándar muy extendido.
  • .050–.110: más grueso, con mayor sensación de tensión.
  • .050–.115 o superior: habitual en determinadas afinaciones graves.

En un cinco cuerdas, por ejemplo, podemos encontrar juegos como .045–.130, .045–.135 o incluso combinaciones mucho más específicas.

Pero aquí aparece una cuestión importante: el calibre no determina por sí solo la tensión.

La tensión depende también de la longitud de escala, la afinación, la construcción de la cuerda y las características del fabricante.

Por eso dos cuerdas del mismo calibre pueden sentirse sorprendentemente diferentes.

2. Roundwound: el sonido moderno del bajo eléctrico

Las cuerdas roundwound tienen un alambre exterior de sección aproximadamente circular enrollado alrededor del núcleo.

Son probablemente las cuerdas más habituales en el bajo moderno.

Su sonido suele caracterizarse por:

  • mayor brillo;
  • ataque más definido;
  • más presencia de agudos;
  • sensación de mayor “aire”;
  • buena respuesta para slap y técnicas modernas.

Son especialmente habituales en funk, rock, pop, metal, fusion y prácticamente cualquier contexto en el que se busque un sonido moderno y definido.

El inconveniente es que el contacto entre los dedos y el entorchado es más evidente y, con el tiempo, pueden acumular suciedad y perder parte de su brillo.

3. Flatwound: el sonido de otra época que nunca desapareció

Las flatwound utilizan un alambre exterior plano o prácticamente plano.

Su sonido es muy diferente.

Tienen menos contenido de agudos y suelen ofrecer un sonido:

  • más cálido;
  • redondo;
  • suave;
  • con menos ruido de dedos;
  • con un ataque menos agresivo.

Son fundamentales para entender el sonido de muchos bajos de los años 50, 60 y 70.

El jazz, el soul, el R&B y el blues tienen una enorme relación histórica con este tipo de cuerda.

Pero hay algo interesante: las flatwound no son simplemente “cuerdas viejas”.

Un juego de flats puede permanecer durante muchísimo tiempo en un bajo y desarrollar una personalidad sonora particular. De hecho, algunos bajistas buscan deliberadamente ese sonido envejecido y extremadamente estable.

4. Halfround, groundwound y otras variantes

Entre las roundwound y las flatwound existe todo un territorio intermedio.

Las halfround, groundwound o construcciones similares parten normalmente de una cuerda entorchada y modifican la superficie exterior mediante un proceso de pulido o rectificado.

El objetivo es conseguir parte del brillo y la respuesta de una roundwound, pero con una superficie más suave.

Son una opción interesante para quien quiere reducir el ruido de dedos sin llegar al sonido oscuro de unas flats.

No son tan populares como las roundwound y flatwound, pero tienen una historia bastante interesante y siguen teniendo seguidores.

5. Tapewound: cuerdas que parecen de otro instrumento

Las tapewound llevan un recubrimiento exterior de material sintético, normalmente alrededor del entorchado.

Visualmente pueden parecer completamente diferentes de una cuerda convencional.

El resultado suele ser un sonido muy cálido, suave y con poco ruido de dedos.

También pueden resultar especialmente cómodas para determinados bajistas porque la superficie es mucho más lisa.

Son interesantes para sonidos vintage, fretless, soul, jazz y determinados estilos en los que no se necesita una gran cantidad de agudos.

Y aquí aparece una curiosidad: no todas las tapewound tienen que ser negras. Dependiendo del fabricante y del material utilizado, pueden encontrarse diferentes colores y acabados.

6. ¿De qué están hechas las cuerdas?

El material también modifica considerablemente el sonido.

Algunos de los materiales más habituales son:

Acero niquelado

Es probablemente una de las opciones más populares.

Ofrece un equilibrio entre brillo, ataque y cierta suavidad.

Acero inoxidable

Suele proporcionar un sonido más brillante y agresivo, con mucha presencia de agudos.

Puede funcionar especialmente bien en estilos modernos.

Níquel

Las cuerdas de níquel suelen ofrecer un carácter algo más suave y cálido que determinadas cuerdas de acero inoxidable.

Bronce y otras aleaciones

Son menos habituales en el bajo eléctrico convencional, aunque aparecen en determinados tipos de instrumentos y construcciones.

Por eso, cuando alguien dice simplemente “quiero unas cuerdas de bajo”, en realidad está dejando fuera una enorme cantidad de información.

7. El núcleo también importa

No todo está en el alambre exterior.

El núcleo de la cuerda puede tener diferentes construcciones, incluyendo núcleos redondos, hexagonales y otras variantes.

Esto influye en la flexibilidad, tensión, ataque y sensación bajo los dedos.

Incluso dentro de una misma marca pueden existir diferentes familias de cuerdas que utilizan construcciones distintas.

Por eso no conviene juzgar una cuerda solamente por su calibre.

8. ¿Por qué algunas cuerdas tienen un núcleo expuesto?

Existen cuerdas conocidas como exposed core, en las que una parte del núcleo queda expuesta en determinados puntos.

Uno de los usos más interesantes es conseguir una respuesta diferente en el puente y modificar la sensación de la cuerda.

También existen construcciones diseñadas específicamente para determinados bajos, escalas o afinaciones.

No son las cuerdas más comunes, pero demuestran hasta qué punto se puede modificar la construcción de una cuerda para conseguir una respuesta concreta.

9. Las cuerdas de escala corta, media y larga

Aquí aparece un error bastante frecuente.

No todos los bajos utilizan la misma longitud de cuerda.

Podemos encontrar bajos de:

  • escala corta;
  • escala media;
  • escala larga;
  • escala extra larga.

Un Precision Bass o Jazz Bass tradicional suele utilizar una escala de 34 pulgadas, mientras que muchos bajos modernos de cinco y seis cuerdas utilizan escalas de 35 pulgadas o incluso más.

Esto es especialmente importante al comprar cuerdas.

Una cuerda demasiado corta puede no llegar correctamente a la clavija si el bajo necesita una longitud mayor.

Y una cuerda demasiado larga puede colocar una parte incorrecta de la construcción sobre el puente o la cejuela.

Por eso conviene comprobar siempre las especificaciones del fabricante.

10. ¿Por qué existen bajos de cinco y seis cuerdas?

El bajo de cuatro cuerdas continúa siendo el estándar, pero la extensión hacia registros más graves y agudos llevó a desarrollar otras configuraciones.

El cinco cuerdas añadió normalmente una cuerda grave:

B–E–A–D–G

El seis cuerdas añadió normalmente una cuerda aguda:

B–E–A–D–G–C

Pero tampoco esto es una regla absoluta.

Existen afinaciones alternativas, bajos con C grave, afinaciones más graves, configuraciones específicas para fretless y auténticas rarezas.

En algunos casos, incluso se utilizan juegos de cuerdas personalizados para conseguir combinaciones que no existen como juego estándar.

11. Las cuerdas para afinaciones graves

Si bajamos la afinación del instrumento, la cuerda pierde tensión.

Por eso un bajista que utiliza afinaciones como Drop D, C o incluso más graves puede necesitar calibres mayores.

Por ejemplo, bajar una cuerda de E a D puede hacer que una cuerda relativamente ligera se sienta demasiado floja.

Una cuerda más gruesa puede recuperar parte de esa sensación de tensión y mejorar la definición de las notas.

Pero tampoco conviene pensar:

“Afinación más grave = cuerda más gruesa siempre”.

La elección depende de la escala, la técnica, el sonido buscado y las preferencias del músico.

12. ¿Cuánto dura una cuerda?

Esta es una de las preguntas más difíciles de responder porque depende muchísimo del bajista.

Algunos músicos cambian las cuerdas cada pocas semanas.

Otros utilizan el mismo juego durante meses.

Y algunos bajistas de jazz pueden utilizar un juego durante años.

La cuerda no necesariamente deja de funcionar cuando pierde brillo.

Simplemente cambia.

Una roundwound nueva puede tener un ataque muy definido y abundante contenido de agudos. Después de muchas horas de uso puede volverse más suave y menos brillante.

Para algunos estilos eso es un problema.

Para otros, es exactamente lo que se busca.

13. La paradoja de las cuerdas viejas

Hay una curiosidad particularmente interesante.

Muchos bajistas consideran que una cuerda vieja está “muerta”.

Pero algunos grandes sonidos de bajo están precisamente asociados con cuerdas que llevan muchísimo tiempo instaladas.

James Jamerson, por ejemplo, es famoso por su sonido profundo y particular, y la relación entre sus cuerdas, su instrumento y su forma de tocar forma parte de una historia mucho más compleja que simplemente “usaba cuerdas viejas”.

Esto nos recuerda algo importante:

una cuerda no tiene un sonido correcto o incorrecto. Tiene un comportamiento determinado.

El trabajo del bajista consiste en encontrar el comportamiento que necesita.

14. ¿Y qué pasa con el fretless?

En un bajo fretless, la elección de cuerdas puede ser todavía más importante.

Las roundwound pueden producir un sonido muy definido y brillante, pero también pueden aumentar el desgaste del diapasón, especialmente si este está construido con determinados materiales.

Por eso algunos bajistas fretless prefieren flatwound o tapewound.

El resultado puede ser un sonido mucho más suave, vocal y cercano a determinados sonidos clásicos del contrabajo.

Pero nuevamente: no existe una única combinación correcta.

Hay fretless modernos con roundwound que suenan absolutamente espectaculares.

15. Cuerdas y técnica: el mismo juego puede sonar completamente diferente

Dos bajistas pueden utilizar exactamente las mismas cuerdas y obtener sonidos completamente distintos.

La razón está en la mano derecha, la mano izquierda, la posición donde se toca, la fuerza del ataque, el amplificador, la ecualización y, sobre todo, la relación entre el músico y el instrumento.

Tocar cerca del puente puede producir un sonido más definido y tenso.

Tocar más cerca del mástil puede generar una respuesta más gruesa y redonda.

En otras palabras:

antes de cambiar de cuerdas, quizá convenga cambiar cinco centímetros la posición de la mano.

16. ¿Qué cuerdas elegir?

No existe “la mejor cuerda de bajo”.

Existe la cuerda adecuada para un determinado instrumento, músico y sonido.

Como punto de partida:

Si querés brillo y definición:
roundwound.

Si querés un sonido cálido y vintage:
flatwound.

Si querés algo intermedio:
halfround/groundwound.

Si buscás una superficie extremadamente suave y un sonido cálido:
tapewound.

Si utilizás afinaciones graves:
considerá calibres mayores y, sobre todo, comprobá la tensión resultante.

Si tocás fretless:
experimentá con flats, tapes y rounds según el sonido y el desgaste que quieras.

Una última curiosidad: cambiar las cuerdas puede cambiar tu forma de tocar

Este es quizás el aspecto más interesante.

Una cuerda no solamente cambia el sonido del bajo.

También cambia la respuesta física del instrumento.

Una cuerda más rígida puede hacer que ataques de determinada manera. Una cuerda más flexible puede favorecer determinados ligados. Una flatwound puede modificar la sensación de deslizamiento. Una roundwound nueva puede hacer que escuches detalles de ataque que antes prácticamente no estaban.

Por eso las cuerdas forman parte del instrumento tanto como las pastillas, el puente o el amplificador.

El bajo eléctrico no termina en la madera.

El sonido también está en lo que ponemos alrededor de ella.